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Rompiendo las cadenas

Theopilus Thompson

( Autor : Javier Cordero Fernández - © Ajedrez de ataque )

                 ¿Puede existir mayor atrocidad que un ser humano esclavizando a otro? A lo largo de la historia hemos tenido demasiados ejemplos como para poder sorprendernos y, aunque parezca increíble, es un problema que sigue existiendo en la actualidad.

                 Esta es una historia de superación personal y lucha contra la adversidad, estrechamente relacionada con el ajedrez. Theophilus Thompson fue el primer jugador de raza negra que destacó en la historia del ajedrez, y lo logró en una época complicada y difícil para su país, Estados Unidos. Y es que Theophilus vivió la crudeza de la guerra civil (de secesión) estadounidense, que tuvo lugar entre 1861 y 1865 y que sirvió para liberar a una raza injustamente esclavizada. Buceemos en la historia:

Guerra de secesión de los Estados Unidos

Bandera de la Unión       Bandera de la confederación

                 Nos encontramos en el año 1860, Abraham Lincoln aun no era el presidente de los Estados Unidos, pero estaba realizando importantes esfuerzos para abolir la esclavitud. Los estados del sur mostraron su total oposición a esta reforma y trataron de boicotear al candidato rival, que sin embargo salió elegido presidente en las elecciones del año 1861. Viendo lo que se les venía encima, los estados sureños decidieron separase de la Unión y nombraron su propio presidente, Jefferson Davis. Como es lógico, el presidente electo declaró ilegal al presidente sureño y la tensa situación se dinamitó con el ataque del ejercito de la Confederación al Fuerte Sumter, era el comienzo de una guerra civil, en la que hermanos y amigos combatirían entre sí en una muestra de absurda barbarie.

                 La guerra duró 4 años, tras muchas batallas y muertes sin sentido la confederación resultó derrotada, por lo que la esclavitud fue abolida, liberando a miles de hombres y mujeres que habían sido explotados hasta la saciedad.

Theopilus Thompson, el ajedrez es para todos

                 Tras la guerra llegaron tiempos difíciles, como en todas las posguerras. Los ex-esclavos lo tenían especialmente complicado, la mayoría no tenía ningún tipo de formación y su reincorporación a la sociedad fue traumática. Los afroamericanos consiguieron la libertad, pero no la igualdad, la discriminación por el color de la piel estaba latente en Estados Unidos y lo seguiría estando durante muchas décadas más. 

                 Theopilus, hijo de esclavos, vivió la guerra siendo un niño, para en el transcurso de sólo 4 años convertirse en un ser humano libre. Pero las penalidades no desaparecieron, siendo sólo un adolescente (con 13 años) tuvo que empezar a trabajar como parte del servicio de la casa de un hacendado. Unos años después nuestro protagonista consiguió encontrar su tabla de salvación: el ajedrez. Y es que Theopilus conoció a John K. Hanshew, editor de la revista de ajedrez de Maryland, que le enseñó los extraños movimientos que podían realizar unas cuantas fichas dentro de un tablero lleno de casillas negras y blancas. Además, John le prestó un juego de ajedrez, así como varios problemas para que los resolviese. Sorprendentemente Theopilus resolvió dichos problemas sin ninguna dificultad y además compuso un nuevo problema, algo que dejó atónito a su mentor. Ese problema llegó a ser publicado en un diario de ajedrez y sólo sería el primero de otros muchos que fueron creados por una mente que se revelaba como sumamente brillante.

                 A partir de ese momento el nombre de Theopilus Thompson empezó a ser conocido en los círculos ajedrecísticos, su talento no pasó desapercibido y pronto fue invitado a participar en su primer torneo, en Chicago. No consiguió la victoria, pero aun así tuvo una buena actuación teniendo en cuenta su inexperiencia. Hay constancia de un torneo por correspondencia en el que logró el primer puesto, con 7 puntos de 9 posibles. Su estilo de juego era agresivo, según cuentan los que le vieron jugar. Realizaba movimientos rápidos, sin detenerse durante demasiado tiempo a pensar, calculando variantes con suma facilidad.

                 Pero sus avances en el ajedrez fueron cortados de raíz por un sólo motivo: no era un hombre blanco y la mayoría de torneos se negaban a aceptar a un jugador de raza negra, lo que le condenó casi al olvido. Aún así, Theopilus perseveró en su dedicación y aprendizaje, e incluso llegó a escribir un libro sobre problemas: 'Chess Problems: Either to Play and Mate'.

                 Antes de Theopilus habían existido otros jugadores de raza negra, pero eran esclavos y no se les permitía jugar, sus logros fueron silenciados y ensombrecidos por la opresión. Theopilus fue el primero en tener cierto reconocimiento como ajedrecista y como prueba de ello podemos disfrutar de esta bella partida:

Thompson, Theopilus - Blood

Correspondencia 1874

1.e4 e5 2.Cf3 Cc6 3.d4 exd4 4.Cxd4 Dh4 5.Cb5 Dxe4+ 6.Ae2 Rd8 7.0–0 a6 8.C1c3 De8 9.Cxc7 Rxc7 10.Cd5+ Rd8 11.Af4 d6 12.Cb6 Ta7 13.Axd6 Axd6 14.Dxd6+ Ad7 15.Ag4 Cf6 16.Axd7 De7 17.Dd3 Ce5 18.Dd4 Cexd7 19.Cxd7 Dxd7 20.Dxa7 Dc8 21.Dd4+ Dd7 22.Tad1 Dxd4 23.Txd4+ Rc8 24.Te1 1–0

Después de 8...De8

                 Pero esta historia no tuvo un final feliz, Theopilus Thompson desapareció unos años después sin que nadie supiese las circunstancias en que ocurrió, aunque parece que existen evidencias de que fue linchado hasta su fallecimiento por el simple hecho de que el color de su piel era diferente. La Guerra de secesión devolvió la libertad a muchos seres humanos, pero no consiguió cambiar las mentes de los intolerantes, que hoy en día siguen campando por el mundo con sus absurdos discursos y sus descabelladas ideas.

                 En la actualidad se le recuerda a través de un club de ajedrez que lleva su nombre. El 25 de Abril de 1998, se jugó un torneo para recordarle, justo el día de su cumpleaños.

                 Este es sólo uno de los miles de casos de racismo que se han producido en los Estados Unidos a lo largo de su historia. Hombres y mujeres brillantes lucharon por terminar con esta lacra: Rosa Parks (desafió las normas y se negó a ceder su asiento en un autobús a un hombre blanco, algo que era obligatorio por ley), Martin Luther King (cuyo sueño era ver un presidente estadounidense de raza negra) o Malcoln X (descendiente de esclavos. Luchó por los derechos de su raza a nivel mundial). Hace pocos días se ha dado otro paso adelante, Barack Obama se ha convertido en presidente de los Estados Unidos, algo impensable hace sólo unos pocos años.

                 Hay muchas cosas incomprensibles en este mundo, pero juzgar a una persona simplemente por la raza a la que pertenece es algo completamente absurdo y sin el más mínimo sentido...

Javier Cordero Fernández

(10 Noviembre 2008)

 

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