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Bobby asoló Herceg Novi... en el tablero, claro

Foto de Fischer

Viktor Korchnoi - Bobby Fischer

Herceg Novi blitz, 1970

1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.Cc3 Ag7 4.e4 d6 5.Ae2 0–0 6.Cf3 e5 7.0–0 Cc6 8.d5 Ce7 9.Cd2 c5 10.a3 Ce8 11.b4 b6 12.Tb1 f5 13.f3 f4 14.a4 g5 15.a5 Tf6 16.bxc5 bxc5 17.Cb3 Tg6 18.Ad2 Cf6 19.Rh1 g4 20.fxg4 Cxg4 21.Tf3 Th6 22.h3 Cg6 23.Rg1 Cf6 24.Ae1 Ch8 25.Td3 Cf7 26.Af3 Cg5 27.De2 Tg6 28.Rf1 Cxh3 29.gxh3 Axh3+ 30.Rf2 Cg4+ 31.Axg4 Axg4 0–1

Después de 28.Rf1

 

           Bobby Fischer tuvo actuaciones espectaculares a lo largo de su carrera, cuando estaba inspirado resultaba imposible poder derrotarle. Lo que logró en Herceg Novi es simplemente irrepetible, y no olviden que el ritmo blitz le añade todavía más dificultad. Fischer se llevó el triunfo final con una puntuación estratosférica: 19 puntos en 22 partidas, con 17 triunfos, 4 tablas y una sola derrota. El único capaz de derrotarle fue Korchnoi, pero Fischer, herido en su orgullo, se tomó cumplida venganza en la partida que pueden ver arriba. En dicha partida Fischer fue el que más arriesgó, desmontando su enroque para tener espacio para maniobrar. Tras situar adecuadamente sus piezas, lanzó un fuerte ataque y remató la partida con gran brillantez.

            Fischer dejó en la cuneta a rivales de la talla de Petrosian, Smyslov, Tahl, Reshevsky o Bronstein... la flor y nata del ajedrez mundial. Eran tiempos donde se luchaba en el tableo y donde el orgullo estaba presente en cada torneo, por lo que sólo la primera posición podía satisfacer a los más grandes. A veces echamos de menos ese espíritu al comprobar como en las últimas rondas de los torneos se firman tablas rápidas a pesar de estar todo en juego.

 

 

 

 

 

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