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Curiosidades - Bloque 34


Lucha de egos

Wilhelm Steinitz       Joseph Henry Blackburne       Johannes Zukertort

          Hasta 1886 no se disputó el primer campeonato del mundo oficial. Antes de esa fecha hubo una tensa disputa por demostrar quién era el mejor jugador del mundo, con una lucha de egos que tuvo su confrontación en los tableros. Steinitz y Zukertort se autoproclamaron campeones del mundo en diversas ocasiones, argumentando alguna actuación sensacional durante un encuentro o un match. Zukertort utilizó su contundente triunfo en Londres 1883 para defender su candidatura, aunque Steinitz también expuso un razonamiento con peso: su triunfo ante Zulertort en un encuentro individual.

          La confianza de esta serie de maestros sólo estaba a la altura de su verdadero talento y esa fue la raíz de esta anécdota. Nos encontramos en la cena organizada antes de un importante torneo. Un miembro de la aristocracia tiene la palabra y está dando un largo discurso sobre las bonanzas del ajedrez. Al finalizar su discurso, sólo se le ocurrió, sin saber donde se estaba metiendo, realizar un 'peligroso' brindis: alzó su copa y dijo "por el mejor jugador del mundo"... rápidamente 3 jugadores se pusieron en pie: Steinitz, Zukertort y Blackburne.


Las curiosas simultáneas de Mr. Banks

Fotografía retrato de Banks, en la que aparece mirando de lado

         Newell D. Banks fue un ajedrecista estadounidense que alcanzó cierta notoriedad a nivel nacional, aunque no logró destacar a nivel internacional. También fue jugador de damas, juego en el que alcanzó incluso más fama que en el ajedrez, ya que jugaba de forma brillante incluso cuando lo hacía a la ciega. Estas cualidades le permitieron dar sesiones de simultáneas realmente curiosas: en una ocasión jugó al mismo tiempo 10 partidos de damas, 10 de ajedrez y una de billar. Cifras que palidecieron en Detroit en 1932, cuando Banks llegó a jugar a la vez 25 partidas de ajedrez y 81 de damas (6 de ellas a la ciega),

         Eran otros tiempos, donde el ajedrez era pura exhibición y los maestros no temían enfrentarse a cualquier tipo de reto. Muy recordadas fueron las simultáneas a la ciega que dio Morphy en La Habana en 1862, en las que se enfrentó a 8 rivales... mientras bailaba valses y rigodón. Esto tiene más mérito del que pueda parecer, ya que cualquier tipo de baile requiere una gran concentración para acompasar los pasos de baile al ritmo de la música.


Tal vez la partida oficial más rara de la historia

Hübner, durante su juventud, coloca las piezas antes de comenzar una partida. Mira distraido hacia la derecha de forma distraida. Lleva sus enormes y típicas gafas.

         Nos encontramos en el campeonato del mundo universitario (competición por equipos entre selecciones nacionales) de 1972. En la última ronda ocurrió un hecho insólito que tuvo su germen en las duras partidas jugadas durante el resto del torneo. El alemán Robert Hübner había jugado varias partidas aplazadas en las rondas anteriores y se encontraba exhausto, por lo que pidió al capitán de su equipo no jugar la última partida. Alemania se enfrentaba a Estados Unidos y el capitán alemán no quiso prescindir de Hübner, por lo que le obligó a jugar. Hübner tuvo que acatar la decisión y se sentó ante el tablero decidido a lograr unas tablas rápidas, las cuales propuso tras realizar su primer movimiento: 1.c4. Su rival, Kenneth Rogoff, mostrándose comprensivo con el estado de su rival, las aceptó. Sin embargo, unos minutos después, los árbitros buscaron a ambos jugadores y les comunicaron que no estaba permitido acordar tablas en una jugada. Tras discutir acaloradamente, la partida se reanudó.

           Realmente enfadados, Hübner y Rogoff decidieron representar una grotesca comedia durante su partida, la cual es la más extravagante jamás vista en una competición de este calibre: Ver partida. La farsa enojó enormemente a la organización, que finalmente decidió dar la partida por perdida a Hübner (aunque en las bases aparece como un empate, que fue el resultado que acordaron ambos jugadores), resultado que le costó la medalla de plata a Alemania.

           Una persona realmente curiosa Robert Hübner, durante su juventud cursó las licenciaturas de Griego, Latín e Historia antigua, lo que le mantuvo alejado de la competición (a pesar de su reconocido talento) durante distintas épocas.


 

 

 

 

 

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